Más allá de las fronteras geográficas, los elementos que conforman el Patrimonio de la Humanidad constituyen una riqueza inconmensurable en la que se unen cultura y naturaleza, tradición y biodiversidad. Muestras únicas e irrepetibles que deben heredar las generaciones venideras y que la comunidad internacional se debe esforzar por preservar.
El conjunto de Sitios es una muestra tangible de la creatividad humana, de la historia de las civilizaciones y religiones, y de la defensa de la naturaleza en nuestro planeta.
El Palmeral Ilicitano se inscribe dentro de esta categoría, como un ejemplo claro de conservación de los espacios naturales definitorios de una región. Más de 200.000 ejemplares de este árbol configuran un paisaje característico único en Europa, y reconocido como Patrimonio de la Humanidad en Noviembre de 2000. Su origen es resultado de un particular sistema de explotación agrícola implantado por los árabes, realizado con el propósito de adoptar una configuración del paisaje similar a la de su lugar de origen y conservado hasta hoy.
Para muchas poblaciones el Patrimonio Intangible representa la fuente vital de una identidad profundamente arraigada en la historia. La filosofía, los valores, el código ético y el modo de pensamiento transmitido por las tradiciones orales, las lenguas y las diversas manifestaciones culturales constituyen los fundamentos de la vida comunitaria.
Todo lo que ha creado el ser humano es producto de su genio y su creatividad, que hacen que el saber y las habilidades se transmitan mejorándose de un individuo a otro y de generación en generación. El patrimonio intangible impregna cada aspecto de la vida del individuo y está presente en todos los productos del patrimonio cultural.
El Misteri D´Elx es un caso espléndido de inspiración folklórica. Su origen se remonta al siglo XIII y es el único ejemplar vivo de nuestro primitivo teatro lírico, que tiene la particularidad, entre las producciones del género en esa época, de ser enteramente cantada, lo que la hace aún más meritoria del título de Patrimonio de la Humanidad.
Su pertenencia al Patrimonio Oral e Inmaterial, constituye la mejor forma de asegurar la continuidad de su representación, y la importancia universal de una de nuestras mayores joyas culturales.
La conservación y promoción de estas dos riquezas irreemplazables ha de ser un compromiso a adoptar por todos los ilicitanos.






